
Es la palabra que me viene a la mente cuando pienso en estos tres días de temporal, que al parecer, se reactivará en las próximas horas. El oleaje venía muy cruzado, casi paralelo a la costa.
Ayer, todo el día parriba y pabajo, buscando las playas más resguardadas, y aún así, no encontramos un sitio dónde entrar que no estuviera desordenado y muy tocado de viento. Vamos, que no valía la pena el remojón, para luego estar siempre mal colocado y pillando la del pulpo. Los surfers mediterráneos sabrán perfectamente de lo que hablo.
Hoy ha bajado el viento pero el mar seguía ofreciendo su cara menos amable: olas más pequeñas que ayer, pero muy desordenado. Aunque en el Masnou nos hemos podido pegar un bañito raro, pero entretenido. Hacía mucho tiempo que no entraba en esa playa, tiene su encanto.
Cuando pase la tormenta, puede quedar un mar de fondo muy aprovechable, estaremos atentos...















